Sexualidades que importan

A continuación os ofrecemos una breve reseña del libro SEXUALIDADES QUE IMPORTAN, obra de nuestro amigo, el sexólogo Carlos de la Cruz. Esta reseña ha sido escrita por Laura Martínez de Aguirre, estudiante de 4º curso de Psicología de la UPV y en prácticas académicas en Emaize.

SEXUALIDADES QUE IMPORTAN. Guía de Educación sexual para familiares de personas con discapacidad intelectual
Carlos de la Cruz.
Ed. Meridiano.

Este libro de Carlos de la Cruz, como indica el subtítulo, es una guía para familiares de personas con discapacidad intelectual, sobre la atención a su sexualidad. Se dan pautas básicas a padres y familiares para poder llevar a cabo con seguridad y garantía una correcta educación sexual de sus hijos e hijas. El autor pretende eliminar ese miedo que muchas veces sentimos ante aspectos de la sexualidad de personas con discapacidad intelectual, por no considerarnos capaces de llevar a cabo su educación sexual, pero señala que la peor educación sexual es la que no se hace. Estoy totalmente de acuerdo con esto: cuanto más evitemos este tema, más miedo y rechazo generaremos hacia el mismo, tanto nosotros como el entorno que nos rodea, y esto podría concluir en conductas negativas o inadecuadas.

Cualquier niño o niña, dependiendo de los mensajes que haya recibido de su entorno, tanto mensajes verbales como no verbales (silencios, gestos…), aprenderá que la sexualidad está bien o mal, y si ha recibido una educación sexual restrictiva y negativa, en el futuro responderá con culpa, miedo o desagrado ante estímulos eróticos. En cambio, si ha recibido una educación sexual positiva y se ha tratado con naturalidad, responderá con apertura, agrado y placer. Por esto, es importante hacer una educación sexual desde un enfoque positivo de la misma. Y si además de eso también les ofrecemos información sobre los distintos aspectos de la sexualidad adecuándonos al momento y a la etapa evolutiva, evitaremos comportamientos inadecuados.

Lo mismo pasa con las personas con discapacidad intelectual, pero en este caso su sexualidad está rodeada de prejuicios, mitos o falsas creencias: que son personas asexuadas, que son como niños y como niñas, que no deben tener actividad sexual, que no pueden formar pareja, etc. Y por lo tanto, se les niega directamente el derecho a una vida sexual satisfactoria. Como el autor señala, las condiciones de socialización de las personas con discapacidad intelectual, así como las oportunidades para relacionarse con iguales en situaciones normalizadas, son escasas y carenciales, limitando a veces su vida al contexto familiar y al de algún centro especial, contextos en los que están controlados y vigilados para evitar supuestos riesgos. Por ello, creo que es de vital importancia la implantación de talleres o programas de interacción con iguales, desarrollando así habilidades interpersonales y sociales, y a su vez, su vivencia sexual. Asimismo, el desarrollo tanto de la autonomía como de la autoestima son fundamentales para una mayor seguridad y aceptación de sí mismos.

Por último, opino que a la hora de tratar aspectos de la sexualidad de personas con discapacidad intelectual hay que valorar cada caso y tener en cuenta las necesidades de cada persona, así como adecuar la educación sexual a los mismos. Las familias y los profesionales son piezas clave para todo esto; no obstante, creo que la información a la sociedad en general y la sensibilización son indispensables.

Laura Martínez de Aguirre
Estudiante 4º curso de Psicología -UPV