Y tú, ¿Cómo acompañas a tus hijas e hijos en el uso del móvil y de las rrss?

¿Tenemos los suficientes recursos para hacer que nuestras hijas e hijos hagan un buen uso de internet y de la tecnología digital? Ante la falta de estos recursos, son muchas las familias que usan la prohibición como única vía. Sin embargo, prohibir no es educar y a través de la prohibición no se consigue que las y los menores aprendan a hacer un uso responsable de lo digital. En este artículo encontrarás alguna idea que puede ayudarnos en este ámbito educativo.

Hace varias décadas que comenzó la era digital y, sin embargo, son muchas las familias y agentes educativos que nos sentimos desbordados ante esta nueva realidad que sentimos no controlar y que cambia rápidamente.
Las RRSS, además de ser los nuevos espacios de socialización, ejercen una gran presión sobre niñas, niños y adolescentes y en muchos casos suponen un bombardeo de mensajes que influyen en aspectos de sus vidas. Además, se han convertido en los espacios donde resuelven gran parte de los conflictos que surgen en sus relaciones con iguales.
Por otro lado, el desarrollo de distintas plataformas digitales ha posibilitado la aparición de un nuevo tipo referentes juveniles: youtubers, gamers, instagramers o influencers en general. En la mayor parte de los casos, estos nuevos referentes perpetúan marcados estereotipos de género, contrarios a la igualdad entre los sexos. Ellos muestran una masculinidad hegemónica tóxica y ellas una feminidad complaciente con unos rígidos cánones de belleza. Modelos de masculinidad y feminidad que cosifican y perpetúan poderes desiguales.

Por otra parte, es interesante el informe IMPACTO DE LA TECNOLOGÍA EN LA ADOLESCENCIA: RELACIONES, RIESGOS Y OPORTUNIDADES de UNICEF que es hasta el momento el mayor estudio realizado sobre esta temática. Se ha realizado en Euskadi y ha contado con más de 5.600 estudiantes de la ESO, con edades entre los 11 y 18 años, de 23 centros educativos de Araba, Bizkaia y Gipuzkoa.
Algunas de las conclusiones a las que se llega tras su realización son:

  • Uno/a de cada cinco adolescentes vascos/as usa el móvil cada noche.
  • La mayoría están registrados/as en tres o más redes sociales.
  • Uno/a de cada tres adolescentes en Euskadi hace un uso problemático de Internet y las redes sociales.
  • Uno/a de cada cinco hace un uso excesivo de los videojuegos.


Siendo esto así, es esencial abordar el uso de las tecnologías con las chicas y chicos desde edades tempranas, puesto que hacer un uso responsable y positivo ayudará a prevenir conductas inadecuadas, relaciones conflictivas y otros posibles riesgos derivados de un mal uso de lo digital.
Por otro lado, las RRSS se han convertido en escenarios de nuevas formas de violencia machista que muchas veces pasan inadvertidas al producirse en espacios “virtuales”. Estas formas de maltrato digital tienen que ver con actos de acoso, hostigamiento, amenazas, insultos, vulneración de la privacidad a través de la difusión de contenido erótico sin consentimiento, fotografías, videos y/o asuntos personales.
Es en el marco de la pareja donde más han aumentado las situaciones de maltrato que tienen que ver con la tecnología, sobre todo en distintas formas de control que muchas veces no son identificadas como formas de violencia e incluso se viven como muestras de amor por parte de ellas.

Pero las redes no solo son escenarios donde ejercer nuevas formas de violencia machista. Según los últimos datos del Ministerio del Interior, en su Estudio sobre cibercriminalidad en España, en 2017 se presentaron 2286 denuncias sobre delitos cibernéticos contra menores de edad. Y según informa Save de Children en uno de sus estudios “los niños, niñas y adolescentes son más vulnerables para enfrentarse a la violencia, por lo que debemos empoderar a la infancia con una educación positiva y sin prejuicios, indicándoles cómo utilizar internet de forma que puedan disfrutar libremente”.
La violencia online puede afectar a cualquier niña, niño o adolescente. Según dicho estudio, no hay factores determinantes que lleven directamente a la violencia, aunque sí hay ciertos factores que suponen un factor de riesgo. Entre los más importantes destaca la falta de comunicación en la familia sobre seguridad digital o uso adecuado y responsable de la red. En segundo lugar, la falta de acompañamiento de las familias, ya que tener un alto conocimiento y habilidades en la red no impide ser víctima de violencia o ser quien actúa de manera inadecuada con otras personas.
Además del conocimiento de las redes, existen factores humanos como la gestión emocional, la falta de autoestima, las ideas machistas o la no aceptación de la libertad y diversidad sexual de otras personas… que puede ser desencadenantes de conductas de riesgo en el ámbito digital, tal y como lo son en el plano analógico, independientemente de la edad y del manejo de las redes.

Por eso, desde EMAIZE consideramos imprescindible acompañar a las y los menores en la construcción de sus identidades desde dentro, mirando cómo se sienten, y no sólo desde fuera, a través del bombardeo que reciben de las RRSS y de estos nuevos referentes digitales. Han de aprender a quererse rompiendo con estereotipos rígidos de masculinidad y feminidad. También es fundamental que aprendan a relacionarse desde el respeto, desde la aceptación de la diversidad humana y desde el pensamiento crítico. Para ello es importante entender el vínculo de la faceta digital con la faceta analógica, pues son las dos caras de una misma vida.
Y por supuesto, es imprescindible la formación de familias y profesorado, puesto que, al ser de generaciones menos tecnológicas, a menudo vemos el manejo rápido y hábil de los dispositivos de nuestras hijas e hijos como si controlaran su uso. Sin embargo, es evidente que muchas veces no es así y las personas adultas que interactuamos con ellas y ellos tenemos la obligación moral de aprender, pero sobre todo de acompañarles en su crecimiento en todos los ámbitos. Como hemos dicho anteriormente, el uso lo hace una persona con todas sus características personales y habrá que cultivar buenas habilidades personales y sociales para prevenir los riesgos y promover el uso responsable de la tecnología.

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